No se que fue realmente,
pero tu sonrisa
volvió a iluminar mi día.
Ver ese resplandor,
esa luz brillante que
alumbró la noche entera,
fue como volver a
recobrar la chispa en una vela,
que batalló con el
viento
y gracias a tí no
murió.
Gracias a tu hermosa
sonrisa,
puedo suspirar más,
cada día, noche y
madrugada,
aunque no piense en
tí.
Fuistes un buen
amigo.
Ahora un hermoso
recuerdo,
que de vez en cuando
aparece,
que todavía hace
temblar mi cuerpo,
con esa profunda
mirada,
que no se desvanece
en la nada
y sigue a través de
los tiempos
sin tener que luchar
con el viento,
pues eso es tu vida,
aliento
fuerza, valor y
tranquilidad.
Esa paz que emana tu
presencia.
Presencia que aún a
lo lejos
puedo sentir a mi
lado,
con solo ver tu sombra.
Espero seas feliz.
Gracias por hacer
silencio,
no emitir palabra
alguna no fue ofensa,
fue una bonita manera
de decir las cosas
y lo mejor es que aun
me sigues sonriendo.
Tu mirada, tu
sonrisa,
son esas pequeñas
cosas
que pueden lograr que
una se enamore de tí.
Gracias por enseñarme
que más vale un buen
amigo
que un mal amor.
Te quiero mucho,
aunque no te busque,
pues creo que es
mejor así.
No te sientas
comprometido
si pensando en tí
versos escribo,
más sientete
afortunado
de ser esa musa,
esa latente
inspiración
que permanece muy
dentro de mi corazón
y hace fluir cada
palabra,
cada verso,
cada tonada que solo
pueden oir mis oidos,
pues gracias a eso
escribo
con tu rostro aun
marcado y vivo en mi memoria,
el cual ha hecho
historia
y creo que nunca
morirá,
pues es algo sincero
y puro,
transparente y vivo.
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