Por un tiempo creí que se me desvanecía como
se desvanece la niebla pero hoy tu sigues aquí, sin tí, conmigo. Si solo él le pusiera vida a los años. Acaso no sabía él, que se ve y se siente como
el vino, mientras más pasa el tiempo, mejor se pone.
La vida me ha dado otra oportunidad de poder
ser feliz al lado del ser más maravilloso, más azul, mi príncipe. Al que conozco desde hace apenas 4 años y al
parecer fue ayer la primera vez que lo ví con aquella camisa azul mahon y sus
mahones apretados, aquellos zapatos sin medias.
Me gustó desde un principio, pero empecé a sentir algo por él la primera
vez que él me dirigió la palabra. Creo
que desde ese día, he firmado mi sentencia y quisiera estar a su lado hasta que
la muerte nos separe. Sé que si él
estuviera escuchando esto, le traerían malos recuerdos, pero que te hayas
tropezado con una piedra no significa que cada vez que veas una piedra te vas a
poner a llorar y no quieras seguir caminando, al contrario, pateala, con mucho
cuidado y sigue hacia adelante. Es algo
que todos en este planeta deberíamos hacer para dejar de jugar a ser felices y
serlo en realidad, a plenitud. La
felicidad no es algo que te llega por correo, o que lo compres, o peor aun que
te lo encuentres en el camino. La
felicidad se hace día a día. En medio de
la felicidad pueden haber días tristes y oscuros, pesadillas interminables,
pero siempre sale el sol al final de cada tormenta. Creo que he podido sobrevivir a una pequeña
tormenta y se que aun quedan detalles presentes, pero que mejor que un abrazo,
un te quiero verdadero para poder seguir este camino tan difícil. Lo amé, lo amo y quiero seguir amándolo.
8:13 am
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