Así como el susurro
de tu amor en mi oido,
va tornándose cada
vez más fuerte
cada vez, cada
segundo,
momento a momento,
pero por favor...
acaso no ves que
pierdo el aliento.
Saltando de nube en
nube
escribo tu nombre en
el cielo
para que nadie pueda
borrarlo
como tu imagen en mi
recuerdo.
Recuerdo que aun late
con otro nombre, otro
cuerpo
y así mi corazón
sediento
sigue buscando muy
lento
donde mitigar y me
pierdo
entre labios y voces,
fuertes manos que
acarician,
y me ciegan un
momento
y en ese gran extasis
entras tú.
Tú y tu inigualable
manera de mirarme.
Tú, que con solo
rozarme me desplomas.
Tu recuerdo, ¡Oh!, en
cuantos cuerpos.
Te veo en la calle y
no eres tú.
Te encuentro en donde
has pasado,
acaricio ese espacio
donde aun se siente
tu presencia,
puedo respirar tu
aroma,
sentir tu piel,
tus penetrantes
miradas,
todo tú.
Ese azul maravilloso
que hay en tus ojos,
se ilumina con ese
radiante sol a su alrededor.
Destellos de vida,
de pasión impactante,
de ternura escondida
y calor delirante.
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