Con el sol acuestas me besastes por primera vez.
Luego en oscuridad y
con ternura eterna,
me hicistes tuya sin
pensar en nada más.
El después es el hoy,
el día a día de cada
uno de nosotros.
¿A caso no te agrada
el hoy
con un hermoso recuerdo de ayer?
Recuerdo que aun late
en mi corazón,
que aun siento
recorrer por mis venas
y aun así mi alma no
se apena,
solo quiere saber:
“¿qué sientes tú?”.
Tranquilidad,
satisfacción,
remordimiento,
asco,
arrepentimiento.
Son tantas
interrogantes,
que aun tendrán que
esperar
para cuando te vuelva a ver
y poder reflejarme en
tus ojos
y perderme en tu
sonrisa ingenua y maravillosa,
que aun de mi mente
no se borra
y que solo el tiempo
dirá.
Aunque no te pedí
nada, gracias por darme tanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario