Qué presión sentía,
gracias a Dios lo
pude liberar,
esto que tenía aquí
adentro,
que no me dejaba
respirar.
Eso que me ahogaba,
que no me dejaba
continuar,
lo liberé en tus
manos,
y propongo no hacerlo
más.
Esto que ha pasado,
me ha ayudado a
evaluar,
mis prioridades en la
vida,
las cuales pude
ordenar.
Me ha ayudado a
entender,
que puedo disfrutar
contigo,
mis más recónditos
deseos,
pensamientos, sueños.
Pues eso eres tú,
mi compañera de
viaje,
el cual un día tu y
yo,
decidimos recorrer
juntos.
De este grandioso
recorrido,
hemos sacado lo mejor
de ti y de mí,
nuestro hermoso hijo,
el cual según va
creciendo,
nos va enseñando,
como ser auténticos,
sencillos y felices.
Te amo y amo la
maravillosa criatura que me distes.
Gracias le doy a Dios
por haberlos creado,
pues me doy cuenta
que no estoy solo en la vida,
que tengo la mayor
riqueza, MI FAMILIA.
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