Coraje, despecho, opresión en mi pecho.
No estás obligado
a
amarme como me amastes,
pero hoy te digo
que
ya es tarde.
Ya el daño está hecho
y mi corazón desecho
y confundido sin razón.
Martir que te echas a
morir
en los brazos de una pena.
Pena, penita, pena,
martirizando mi sufrir.
De azul sigues
pintado
y tu silueta en mi mente,
y yo sigo aquí de
frente,
aunque ya no estés a mi lado.
Una noche, quien
diría,
que mi vida cambiaría
y loca me volvería,
por tu rechazo
constante,
porque eres del
camino andante
sin vereda aun
marcada
pero que sigue su
paso
y sin temor al
fracaso,
aunque solo, pero por
ratos.
Como se puede ser
así,
amar sin amar,
querer
sin querer,
solo por saciar
un
deseo de vibrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario