Ansias de tí,
de sentir tu abrazo.
En mi mente estás
y
no hay imagen en tu rostro.
Te busco, te llamo
y
no te puedo hallar.
Fantasma que
quebrantas mi ser
y no me permite ver
la verdad.
Verdad inmensamente
profunda
que destella incalculables pasiones
estáticas y
manejables,
pero aun así no palpalbes.
Razgar el aire es más
fácil
y con el sudor
sangrando en tu frente
te digo yo detente
pero,
¿porqué no puedes más?.
Aunque quieras no
puedes
ya que me perteneces,
pero no te puedo encontrar.
Te elegiré entre
tantos
o seré yo la elegida.
Elección normal y
penosa,
ya que mi alma rozas y no puedes elevar,
con tu llanto extenuantemente
involucrado en mi ser.
Inmensa ola de
sensaciones
azules y espumosas
en las que puedes
flotar y ser feliz
o sumergirte y
morir.
Sientes que te va
faltando el aire
y a la superficie
deseas subir.
Pues elevate con solo
un impulso
y veraz que tan alto
llegas.
Y si a ese pequeño
impulso abandonas
seguirás
profundamente
en el inmenso mar de tu mente,
el cual no tiene otro
fin sino la muerte.
Elévate oh tú que me
oyes,
muéstrame tu rostro,
o no, mejor quédate
así.
Es mejor morir sin
saber
con quien pude ser feliz.
O mejor revélate
ahora,
llevame de la mano
sin regreso.
Subamos al cielo
y
nunca bajemos al excilio.
Tú, siempre tú.
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