Hoy puede respirar. Tomar ese aliento tan deseado. Impulsar su espíritu. Aunque no basta con el mero hecho de tomar aire... hay que quererlo, ansiarlo. Quizá eso es lo que le falta. Fuerza, motivación. ¿Pero qué mejor motivación para volver a empezar, que sentir que lo perdiste todo?... Ni un susurro escucha. La nada ha llenado ese espacio. Pero no. No puede dejarse vencer tan dificilmente. Porque no ha sido fácil. Para nadie lo ha sido. Lo sabe muy bien. Lo malo es sentirlo como si fuese el mismo aire. Entra y sale ese dolor. No puede más. El detenerse se ve tentador. Parece y se ve a lo lejos como descanso. Pero no lo es.
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