sábado, 5 de marzo de 2011

No estoy sola.

Otro ataque nos sorprendió.  Ella comenzo a temblar, su carita estaba virada, le temblaron los ojos.  Me desespere, y le dije a Dios, porque ahora que estoy sola.  No sabia que hacer.  Un instante después le dije a Dios, gracias porque no estoy sola. La compañía de Dios fue suficiente para sentirme serena y poder ayudarla.  Le hable, trate de llamar su atención pero no me escuchaba.  Segundos después, el ataque terminó, pero su mirada continuaba perdida.  Limpie su boca, le di un beso, acaricie su carita.  Le di gracias a Dios por estar conmigo y con ella siempre.  Al rato ella como que empezó a mover un poco los ojitos, como que reaccionó y me miró.  Le dije que todo estaba bien, que la queria mucho.  Luego se quedo dormida como un angelito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario